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Bogotá D.C. 20 de mayo de 2012

ISSN 2145-7999

Tinta roja: literatura y medios de comunicación

Tinta roja: literatura y medios de comunicación


Bogotá, Colombia, 24 de julio de 2009

Por KATERINE JAIMES PEÑA

En el presente trabajo emprenderemos un análisis de la obra Tinta Roja, del chileno Alberto Fuguet, desde la idea del vínculo entre periodismo y literatura como mezcla característica de la narrativa posmoderna. Abordaremos también la obra de Fuguet como un ejemplo de las particularidades que los mass media (Medios de comunicación) le han impreso a los relatos de la última década.

Empezaremos por decir que Omar Rincón, en su texto Narrativas Mediáticas: o cómo se cuenta la sociedad del entretenimiento, aporta la idea de que todas las producciones culturales constituyen antes que nada una narración. Ante esto, periodismo, mass media y literatura no tendrían mayor diferencia que la de las particularidades del oficio.

Rincón ha dedicado gran parte de sus trabajos de investigación a las consecuencias que tienen sobre las comunicaciones las nuevas condiciones de vida, de manera especial la idea de globalización y sus efectos saturadores, los nuevos medios de comunicación que aceleran no sólo los ritmos de vida sino también la cantidad de mensajes enviados y recibidos.

Es importante aclarar que para él las comunicaciones encuentran su base en las narraciones y abarcan tanto las formas, medios y géneros que el hombre usa para expresar o contar. En este sentido, la literatura, el periodismo y los medios de comunicación, entre otros, estarían incluidos en sus análisis.

Por su parte, Roy Mac. Mullen, escribe en Arte, prosperidad y alienación, que muchos estilos y problemas artísticos recientes están relacionados con una conmoción económica, social e intelectual, en la que la ciencia y la tecnología son factores importantes que imprimieron una alteración en el arte.

Sin embargo, para él tiene tal vez mayor impacto la velocidad de cambio que los mismos logros en los avances tecnológicos.  Roy Mac. Mullen reconoce a las nuevas tecnologías un impacto, tanto negativo como positivo, sobre las expresiones artísticas contemporáneas. Asegura que dichos avances modernos actúan de modo contradictorio sobre el arte:

“Puede producir propuestas estéticas desiguales y complejos retrocesos culturales, pero también uniformiza y unifica; mina la vitalidad de los viejos estilos para comunicarles luego una nueva vida difundiéndoles más ampliamente que lo que nunca lo estuvieron en el pasado, aliena e integra, deshace y rehace”. (Página 57).


Tinta roja

Tinta roja relata la historia de un joven estudiante de periodismo que en su pasantía se ve enfrentado a la disyuntiva entre ética profesional y las ideas consumistas, capitalistas y amarillistas del medio de comunicación.

El joven llega en condición de practicante al diario “El Clarín” y es asignado como apoyo para la sección judicial. Allí se ve enfrentado de cara a la muerte y a la problemática de cómo escribir algo que se venda sin traicionar el deber último de su profesión: informar ‘objetivamente’. El relato se encuentra demarcado, además, en un contexto cargado de sexo, alcohol y drogas.

Inicialmente y en cuanto a la estructura de la obra, se encuentra dividida claramente en tres partes. Esta división se hace obvia con la presencia de tres títulos: Verano, Prensa Amarilla y Otoño; así como por otros recursos narrativos usados por el autor los cuales expondré más adelante.

Sin embargo, podemos decir que la segunda parte, que es presentada bajo el título de Prensa Amarilla, se trata de una especie de novela dentro de la misma novela. En esta parte, que constituye casi la totalidad de la obra, el escritor chileno acude al narrador en tercera persona y narra el día a día de la labor periodística a través de la experiencia de los personajes: Alfonso, Escalona, el ‘Camión’ y Faúndez, maestro del sensacionalismo y seductor de viudas; así como de otros caracteres tragicómicos y sórdidos.

En la segunda parte hay un aspecto interesante: pese a que los 63 capítulos que la constituyen están narrados en tercera persona, al final de la obra se indica que el escritor de la novela insertada dentro de la novela es el mismo personaje principal de Tinta roja, es decir, Alfonso. Lo anterior indica que la totalidad de la obra es narrada por él.

Tinta roja, periodismo y mass media

El analista de medios Omar Rincón en su texto Narrativas Mediáticas nos habla de una serie de competencias que deben asumir las nuevas narrativas ante la fuerza de los medios de comunicación y de cómo las lógicas de producción determinan la creación del relato. 

Rincón señala que las narrativas mediáticas, en tanto estrategias del contar se caracterizan por los siguientes aspectos: La interacción con las realidades es uno de estos factores. Tinta  roja, es precisamente un relato que se encuentra demarcado por lo contemporáneo, por el ritmo acelerado de lo urbano y del oficio del periodismo. Es una propuesta de realidad fuerte.

Otro aspecto es que deben prometer expresión social a través de prácticas narrativas inscritas en diversidad de estrategias: informativas (periodismo), prácticas de seducción (publicidad y moda), de encantamiento (televisión y cine), de memoria y experimentación (videos) y de conexión (Internet). Es decir, que en ellas se conjugan distintos medios de comunicación y del lenguaje.

Esto es claro en Tinta roja que se constituye en una mezcla de varios lenguajes, manifestaciones artísticas y disciplinas. Vemos, por ejemplo, que Fuguet acude a la narrativa del cine, a la inclusión del rock y de la televisión. Además, se plasma una cultura híbrida que se debate entre el americanismo y lo latinoamericano. Esto, hace que su obra esté muy mediada por lo visual y por el concepto de entretenimiento. Tinta roja, también contiene un alto grado de psicologismo y de voces estratificadas.

Fuguet es además el narrador más representativo de la generación del 87, denominada así por Rodrigo Canovas. Éste autor empleó el término para unificar a un grupo de escritores de distintas nacionalidades que se caracterizan por “su estilo narrativo ágil, directo, plagado de alusiones a la tecnología, pero sobre todo enmarcado en esquemas donde los medios masivos son articuladores de realidad”.

Otro aspecto que destaca Omar Rincón de la narrativa de las mass media es que su producción se basa en las ‘intencionalidades’ y en las ‘comunidades interpretativas’, es decir, en el público al que va dirigido. Tinta roja es precisamente eso, una obra producida a gran escala, que no descuida la importancia del mercado, de la cultura del consumismo. Es decir, está hecha para darle al público lo que desea.

Rincón destaca también de estas narrativas la diversidad de posiciones ideológicas y de modos de narrar, el uso de la ironía, del humor y la espectacularidad para destacar ciertos aspectos de denuncia, históricos o sociales. En Tinta roja, se entremezclan varios puntos de vista ideológicos, géneros y además hay una gran presencia de intertextos. El libro se encuentra ambientado mayormente en Santiago de Chile y la época es contemporánea. Las alusiones políticas son muy pocas y ahonda más en problemáticas urbanas y de los tiempos modernos. Fuguet se apropia de otros estilos como la crónica periodística, el diario y el reportaje.            En varias ocasiones hace citas de otros escritores o periodistas.

Jaime Alejandro Rodríguez, director del programa de Literatura de la Universidad Javeriana, establece las siguientes características para las narrativas que se inscriben en la condición posmoderna: la desaparición de la idea de totalidad y de verdad absoluta; los relatos son fragmentados; la verdad relativa; exigen la interacción del lector como productor. También acuden a la intertextualidad como diálogo con otros textos. De igual manera, utilizan la yuxtaposición, la simultaneidad y la repetición. Características estas que se evidencian en nuestra obra objeto.

Además, Rodríguez indica que dichas obras buscarían revolucionar los cánones y desnudar la literatura como un artificio más. Por esto, en ellas están presentes la autoconciencia de la escritura y el discurso crítico. “También es una escritura que mantiene el caos, que incluye las nuevas tecnologías o materiales de la cultura de masas. La estructura, la historia y la trama no se exponen, sino que surgen. La fragmentación no expone un discurso, sino que incita a lector a construirlo o re-construirlo. Hacia una conformación discursiva personal”.

Como había señalado ya Tinta Roja se divide claramente en tres partes. Sin embargo, el autor logra ligarlas a través del uso de imágenes semejantes en cada una de ellas, a través de las temáticas y de otros recursos tomados de lenguajes distintos como el periodismo y lo audiovisual. Es decir, hay un efecto de repetición que unifica las partes.

Por otra parte, la división de la obra se hace evidente también en el uso de distintos tipos de letra para la titulación. Los tres títulos principales son de mayor tamaño que los entretítulos y tienen un tono más fuerte. Este recurso evidencia, entre otras cosas, la gran influencia que tienen los medios de comunicación masivos y del consumo sobre la obra  de Fuguet. Además, los títulos también constituyen apartes del contenido de cada uno de los capítulos, lo cual es muy utilizado en los diarios y en otros medios informativos.

En cuanto a los recursos técnicos empleados por Fuguet, podemos decir que existe una gran influencia de los medios masivos de comunicación. Por ejemplo,  el escritor acude a los espacios en blanco para significar el transcurrir del tiempo o el paso de una idea a otra. Lo cual, como sabemos,  es muy común en la narrativa cinematográfica, a través de las condensaciones y de los fundidos.

Además,  hay una importante influencia del zapeo o zapping (Crear narrativas con el cambio de canales de televisión). El autor nos lleva por un constante cambio de historias que, aunque parecen no estar entrelazadas entre sí, se encuentran atadas por la mirada del joven periodista practicante.

Los saltos abruptos en el tiempo son prácticamente tres, los demás son pequeños y parecen más un recurso de condensación; ya que la mayoría de la historia se encuentra narrada de manera cronológica.

La narración tiene un tono de crónica. Casi podría hablarse de una gran crónica del día a día de la labor periodística, de manera especial en la parte intermedia de la obra.  Vemos, por ejemplo, que el ritmo es acelerado y se logra por la preferencia de frases cortas, el uso de los puntos sobre las comas y los puntos y comas. Muy característico de la narración  periodística. Tampoco ahonda en demasiadas descripciones formales o cultas, sólo las necesarias.

Por otra parte se ve también la insistencia en el uso de la jerga periodística, ciertas palabras técnicas o simplemente el lenguaje algo vulgar que suele ser común entre los miembros de este gremio, lo cual le ayuda a contextualizar la historia y darle más fuerza. En conclusión, Fuguet prefiere el lenguaje cotidiano y común, antes que el culto y formal de otros géneros narrativos.

También vemos que Fuguet acude dentro de su obra el uso de los regionalismos, que pese a ser de un uso marcado de los chilenos, logra ser entendido por lectores extranjeros. Esto se logra a través de explicaciones gramaticales que son incluidas de manera hábil dentro de la historia, no rompen la  continuidad ni el ritmo del relato.

¿Quién es Alberto Fuguet?

Alberto Fuguet nació en Chile en el año de 1964, pero se crió en Encino, California, hasta los once años cuando regresa a su país natal. Realizó sus estudios en Santiago y se graduó de periodista en la Universidad de Chile.

Además de periodista y novelista, se ha desempeñado como guionista, columnista y crítico de rock y cine, lo cual explica la inclusión de los mass media en su narrativa. En 1999 la revista Time y la cadena televisiva CNN lo incluyeron en la lista de los 50 líderes latinoamericanos del nuevo milenio. En la actualidad, trabaja para medios periodísticos chilenos y norteamericanos.

Ha sido señalado por sus detractores como “extranjerizante”, debido a sus constantes referencias a la cultura pop norteamericana, es decir, a la presencia de una mezcla de cine, rock y la televisión en sus obras.

Sin embargo, como señala  Oscar Iván Useche López, quien alude a este escritor en su tesis de grado como maestro en literatura de la Pontificia Universidad Javeriana, presentada en el año 2005 cualquier crítica contra la influencia de la cultura norteamericana en este escritor es mal intencionada. “No se trata de una simple copia, sino que ese mestizaje de latinoamericano con un fuerte acento norteamericano le es innato ya que se crió con esta ambigüedad de culturas”.

Pero más importante aún es la relevancia que tiene la obra de este escritor para el nacimiento de una nueva perspectiva literaria en América Latina: La Generación del 87, denominada así por Rodrigo Canovas. Esta generación marca su nacimiento a partir de la edición y publicación de la antología internacional Mcondo. Otros autores que se inscriben en esta generación son: el boliviano Edmundo Paz-Soldán, el argentino Rodrigo Fresán y la también chilena  Marcela Serrano.    

Un aspecto importante que define a este grupo de escritores, es que no descuidan la importancia del mercado y de la cultura del consumo. Por esto, son calificados de escritores publicitarios, aunque ellos no niegan que su éxito está supeditado al consumo.



FUENTES

FUGUET, Alberto. Tinta roja. Madrid. España: Editorial Alfaguara, 1998. 

RODRÍGUEZ Ruiz, Jaime Alejandro. Posmodernidad, literatura y otras yerbas. Bogotá: CEJA, 2000.

RODRÍGUEZ Rincón, Omar Gerardo. Narrativas mediáticas: o cómo se cuenta la sociedad del entretenimiento. Barcelona, España: Editorial Gedisa, 2006. 

Del cine a la novela y viceversa. Oscar Iván Useche López. Pontificia Universidad Javeriana, 2005. Tesis de grado para maestro en literatura.  

MCMULLEN, Roy. Arte, prosperidad y alienación. Caracas. Monte Ávila. 1975