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Bogotá D.C. 20 de mayo de 2012

ISSN 2145-7999

El yo y el egocentrismo en León de Greiff

El yo y el egocentrismo en León de Greiff

Por KATERINE JAIMES PEÑA

 

En las obras Tergiversaciones y Libros de Signos, del poeta colombiano León de Greiff, está presente un tema interesante de analizar, el yo y el egocentrismo. Intentaremos abordarlo desde una posición clara sobre el análisis de la obra literaria: desde lo que en ellas nos está dado, es decir, como un elemento autónomo.

Wolfang Kayser en los libros Interpretación y análisis de la obra literaria, escribe  para referirse a lo que significa el tema de una obra: “Las significaciones de los elementos particulares de la obra constituyen una unidad que es el tema, aquello de lo que se habla”. (Página 199).

Entonces, si el tema es aquello de lo que se habla, diremos que en Tergiversaciones y en Libro de Signos, el Yo constituye solamente uno de los muchos temas que impregnan la obra de León de Greiff. Vemos, por ejemplo, que el poeta nos habla también de temas universales y recurrentes en obras poéticas como el amor, la muerte, la soledad, los amigos, la nostalgia del tiempo pasado, las pasiones y el erotismo, entre otros.

Por otra parte, Kayser destaca la existencia de lo que él denomina ‘motivos’: “los cuales combinados entre sí constituyen la armazón temática de la obra”. (Interpretación y análisis de la obra literaria: Página 203). Éstos pueden ser asociados, libres, estáticos y dinámicos. Los asociados son, según Kayser, aquellos que no pueden excluirse y que constituyen la trama de la obra. (Página 204).

Es bastante conocida ya la presencia de la musicalidad en la obra de De Greiff y es precisamente este carácter de recreación de “un mundo sonoro” el que Orlando Rodríguez destaca como el principal de los motivos presentes en la obra del poeta colombiano.

“Su poesía está permeada de elementos musicales y no es muy difícil descubrir la línea que a través de la música misma le acerca a todo un momento literario…En el decir de Stephen C. Mohler, De Greiff usa las palabras de la manera que un músico usa los instrumentos musicales”. (Página 63).

 

El yo y el egocentrismo

Para analizar el yo y el egocentrismo en los poemas incluidos en Tergiversaciones es necesario no limitarse sólo al uso que el poeta hace de este pronombre en sus escritos, sino analizar también la aparición del mismo De Greiff en la obra. Esto, claro, no hace referencia a la vida empírica del escritor, sino de su existencia como un personaje más de su poesía.

Por otra parte, si bien indiqué anteriormente que de acuerdo con las teorías de Kayser el Yo sería antes que nada un tema, podemos también, en el caso de León de Greiff, considerarlo un personaje y el más preferido de todos, especialmente en Tergiversaciones, donde el Yo se encuentra esplendorosamente presente. Así lo demuestran poemas como: Mi juventud, Yo vengo de un imperio, Por el jardín, Correspondencias, Por mes de abril, Los siete pingüinos poetas, El solitario y Tergiversaciones I, entre otros.

Podemos indicar que el León de Greiff como personaje literario es, como lo llamaría el joven George Lukács, en su obra El alma y las formas y teoría de la novela, “un héroe problemático” que tendría, como lo denomina Goldman en El hombre y lo absoluto,   una “visión trágica del mundo”. La alusión a ésta clasificación tiene sus problemáticas, por cuanto Lukács y Goldman limitan su teoría a la novela, pero intentaremos adaptarla al caso específico que nos atañe.

Lo que nos sirve aquí de la teoría de Goldman, es que éste pensador considera que la visión trágica, antes que nada, consiste en un rechazo del mundo por no encontrar en él las satisfacciones más altas del espíritu. Por su parte, Lukács considera que la posición del héroe problemático es un levantarse por encima de lo meramente humano, tanto de la masa como de los propios instintos.

Vemos, por ejemplo, que la poética de De Greiff alude de manera constante a la soledad del yo, a una criatura condenada a ser solo, pero que se consume por deseo de comunidad. Es un individuo, en la literatura, que rechaza el mundo que le ha sido impuesto, que se revela contra él y que se considera excelso de espíritu frente a los otros y que asume una posición crítica, en cierto sentido. Escribe, por ejemplo:

 

 Amo la soledad, amo el silencio.

Pláceme la luz vaga; la penumbra.

Lo exótico y absurdo reverencio…

 

Y mudo, inmóvil, sin mirar, vegeto…

Como ya poco tengo de emotivo

Y por ser mi desprecio asaz completo

 

Para todo el ambiente, solo vivo

Solo en mí, inconmovible. Solo, aparte

del amontonamiento colectivo

 

 Sin embargo, vemos que la presencia del Yo, si bien en algunos casos se hace explícita con el uso específico de dicho pronombre, en otras oportunidades se encuentra implícito, es decir, bajo la figura de un narrador omnisciente y en otros casos, es demarcada por la aparición de nuevos personajes, a través de los cuales el autor enmascara su yo.

Como escribe Orlando Rodríguez, en su texto León de Greiff: una poética de vanguardia, el escritor colombiano, utiliza la forma reflexiva del Me para colocarlo en el lugar de acción o dejarlo que principie el verso, mientras que en otras oportunidades se sirve de los tiempos compuestos, dejando el Yo expuesto.

“Pero lo que más abunda y es de esperar en un mundo tan egocéntrico, es el pronombre de primera y tercera persona del plural: nosotros y ellos. Esto se ajusta perfectamente a la visión de un mundo modificado por el yo, en que se establece una división entre las fronteras del yo con el nosotros formando un grupo aparte del ellos…” (Página: 125).

Ante esto, podemos señalar que el Yo presente en la poética de León de Greiff es por un lado solitario y ensimismado, pero al mismo tiempo se encuentra demarcado por su relación con los otros y es a partir de éste vínculo que es creado dicho personaje.

Podemos decir entonces, que en el León de Greiff de la obra Tergiversaciones, confluyen extrañamente una visión trágica del mundo con una romántica. Sin embargo, ésta última se demarca en una posición romántica selectiva, que es la única que para Lukács tiene valor ético, ya que no acepta del todo el mundo caótico que le fue impuesto, sino que rescata algunas cosas de él y se fundamenta en el deseo de crear un mundo alterno y mejor al existente. Vemos que el Yo de la poética de De Greiff es en extremo selectivo, sólo unas personas en el mundo, sólo un lugar y una manera de vivir en el mundo tienen valor. Es aquí donde radica su carácter de egocentrismo.

Sin embargo, como venimos diciendo, éste es un egocentrismo que da espacio en su existencia a otros que le son de su agrado y con quienes desea construir un mundo alterno al de la vida real, más ético y espiritual, en el que se sienta más cómodo y comprendido.

Estos coautores, como los denomina Orlando Rodríguez, tienen caracteres y oficios afines con el León de Greiff de la obra. En el texto encuentran vínculos ideológicos, gustos y sueños similares. Con ellos y con su yo, produce el autor un nosotros que está por encima de la masa, es decir, de los otros que se encuentran fuera del círculo reducido. Escribe, por ejemplo, y en este caso enmascarando también a través de animales a ese nosotros, lo siguiente:

 

Vamos los pingüinos

a filosofar,

(o como se diga)

Vamos los pingüinos

“poetas”

A filosofar;

vamos los poetas:

los otros pingüinos-La Turba Enemiga-,

los tardos

pingüinos,

los lentos  

pingüinos burgueses,

lindos filistinos …

 

 Sin embargo, todos estos personajes seleccionados por el Yo de Tergiversaciones para crear un mundo distinto al de la vida corriente, por momentos parecen fusionarse para representar una especie de extensiones de ese personaje principal, es decir, una serie de yoes. 

Lo anterior no quiere decir, de ninguna manera, que el Yo pierda protagonismo o se diluya en su relación con esos otros que entran en su limitado círculo, más bien toma también ante ellos una posición de crítica irónica y entre ellos se destaca.

Es decir, son de su agrado, pero no se integra a ellos ni los aprueba del todo. Por eso hablamos de egocentrismo, pues de lo contrario sería una posición política revolucionaria y no un narcisismo del yo. 

A través de la ironía que, por momentos alcanza la burla o un humor sarcástico, los poemas de Tergiversaciones nos dejan al desnudo un Yo angustiado, cansado de su entorno ordinario, con tentativas de superación. Un Yo egocéntrico, que desea ser comprendido e incluso escuchado por los necios que componen su entorno cercano y lejano.   

Además de la ironía, también los objetos, los ambientes y la musicalidad, cumplen un papel preponderante en la expresión de esa visión del mundo, trágica y al mismo tiempo romántica selectiva del yo greiffiano.

 

Bibliografía

 

DE GREIFF, León. “Tergiversaciones”. Bogotá: Augusta. 1981.

 

DE GREIFF, León. “Obra poética”. Caracas. Venezuela: Ayacucho. 1993.     

 RODRÍGUEZ, Orlando. “León de Greiff: una poética de vanguardia”. Colección Nova Scholar. Madrid: Playor.1975.

 

AUTORES varios. “Valoración múltiple sobre León de Greiff”. Fundación Universidad Central Casa de las Américas.  

 

WOLFANG, Kayser. “Interpretación y análisis de la obra literaria”. Madrid: Gredos. 1961

 

LUKÁCS, George. “El alma y las formas y la teoría de la novela”. Barcelona: Grijalbo. 1975

 

GOLDMAN. “El hombre y lo absoluto”.  Barcelona: Península. 1985