En las obras Tergiversaciones y Libros de Signos,del
poeta colombiano León de Greiff, está presente un tema interesante de analizar,
el yo y el egocentrismo. Intentaremos abordarlo desde una posición clara sobre
el análisis de la obra literaria: desde lo que en ellas nos está dado, es
decir, como un elemento autónomo.
Wolfang Kayser en
los libros Interpretación y análisis de
la obra literaria, escribepara
referirse a lo que significa el tema de una obra: “Las significaciones de los
elementos particulares de la obra constituyen una unidad que es el tema,
aquello de lo que se habla”. (Página 199).
Entonces, si el
tema es aquello de lo que se habla, diremos que en Tergiversaciones y en Libro de Signos, el Yo constituye solamente
uno de los muchos temas que impregnan la obra de León de Greiff. Vemos, por
ejemplo, que el poeta nos habla también de temas universales y recurrentes en
obras poéticas como el amor, la muerte, la soledad, los amigos, la nostalgia
del tiempo pasado, las pasiones y el erotismo, entre otros.
Por otra parte,
Kayser destaca la existencia de lo que él denomina ‘motivos’: “los cuales
combinados entre sí constituyen la armazón temática de la obra”. (Interpretación y análisis de la obra
literaria: Página 203). Éstos pueden ser asociados, libres, estáticos y
dinámicos. Los asociados son, según Kayser, aquellos que no pueden excluirse y
que constituyen la trama de la obra. (Página 204).
Es bastante conocida
ya la presencia de la musicalidad en la obra de De Greiff y es precisamente este
carácter de recreación de “un mundo sonoro” el que Orlando Rodríguez destaca
como el principal de los motivos presentes en la obra del poeta colombiano.
“Su poesía está permeada
de elementos musicales y no es muy difícil descubrir la línea que a través de
la música misma le acerca a todo un momento literario…En el decir de Stephen C.
Mohler, De Greiff usa las palabras de la manera que un músico usa los
instrumentos musicales”. (Página 63).
El yo y el
egocentrismo
Para analizar el yo
y el egocentrismo en los poemas incluidos en Tergiversaciones es necesariono limitarse sólo al uso que el poeta hace de este pronombre en sus
escritos, sino analizar también la aparición del mismo De Greiff en la obra.
Esto, claro, no hace referencia a la vida empírica del escritor, sino de su
existencia como un personaje más de su poesía.
Por otra parte, si
bien indiqué anteriormente que de acuerdo con las teorías de Kayser el Yo sería
antes que nada un tema, podemos también, en el caso de León de Greiff,
considerarlo un personaje y el más preferido de todos, especialmente en Tergiversaciones, donde el Yo se
encuentra esplendorosamente presente. Así lo demuestran poemas como: Mi juventud, Yo vengo de un imperio, Por el
jardín, Correspondencias, Por mes de abril, Los siete pingüinos poetas, El
solitario y Tergiversaciones I, entre otros.
Podemos indicar que
el León de Greiff como personaje literario es, como lo llamaría el joven George
Lukács, en su obra El alma y las formas y
teoría de la novela, “un héroe problemático” que tendría, como lo denomina
Goldman en El hombre y lo absoluto,una “visión
trágica del mundo”. La alusión a ésta clasificación tiene sus problemáticas,
por cuanto Lukács y Goldman limitan su teoría a la novela, pero intentaremos
adaptarla al caso específico que nos atañe.
Lo que nos sirve
aquí de la teoría de Goldman, es que éste pensador considera que la visión
trágica, antes que nada, consiste en un rechazo del mundo por no encontrar en
él las satisfacciones más altas del espíritu. Por su parte, Lukács considera
que la posición del héroe problemático es un levantarse por encima de lo
meramente humano, tanto de la masa como de los propios instintos.
Vemos, por ejemplo,
que la poética de De Greiff alude de manera constante a la soledad del yo, a
una criatura condenada a ser solo, pero que se consume por deseo de comunidad.
Es un individuo, en la literatura, que rechaza el mundo que le ha sido
impuesto, que se revela contra él y que se considera excelso de espíritu frente
a los otros y que asume una posición crítica, en cierto sentido. Escribe, por
ejemplo:
Amo la soledad, amo el silencio.
Pláceme la luz vaga; la penumbra.
Lo exótico y absurdo reverencio…
Y mudo, inmóvil, sin mirar, vegeto…
Como ya poco tengo de emotivo
Y por ser mi desprecio asaz completo
Para todo el ambiente, solo vivo
Solo en mí, inconmovible. Solo, aparte
del amontonamiento colectivo
Sin embargo, vemos
que la presencia del Yo, si bien en algunos casos se hace explícita con el uso
específico de dicho pronombre, en otras oportunidades se encuentra implícito,
es decir, bajo la figura de un narrador omnisciente y en otros casos, es
demarcada por la aparición de nuevos personajes, a través de los cuales el
autor enmascara su yo.
Como escribe
Orlando Rodríguez, en su texto León de
Greiff: una poética de vanguardia, el escritor colombiano, utiliza la forma
reflexiva del Me para colocarlo en el lugar de acción o dejarlo que principie
el verso, mientras que en otras oportunidades se sirve de los tiempos
compuestos, dejando el Yo expuesto.
“Pero lo que más
abunda y es de esperar en un mundo tan egocéntrico, es el pronombre de primera
y tercera persona del plural: nosotros y ellos. Esto se ajusta perfectamente a
la visión de un mundo modificado por el yo, en que se establece una división
entre las fronteras del yo con el nosotros formando un grupo aparte del ellos…”
(Página: 125).
Ante esto, podemos
señalar que el Yo presente en la poética de León de Greiff es por un lado
solitario y ensimismado, pero al mismo tiempo se encuentra demarcado por su
relación con los otros y es a partir de éste vínculo que es creado dicho
personaje.
Podemos decir
entonces, que en el León de Greiff de la obra Tergiversaciones, confluyen extrañamente una visión trágica del
mundo con una romántica. Sin embargo, ésta última se demarca en una posición
romántica selectiva, que es la única que para Lukács tiene valor ético, ya que
no acepta del todo el mundo caótico que le fue impuesto, sino que rescata
algunas cosas de él y se fundamenta en el deseo de crear un mundo alterno y
mejor al existente. Vemos que el Yo de la poética de De Greiff es en extremo
selectivo, sólo unas personas en el mundo, sólo un lugar y una manera de vivir
en el mundo tienen valor. Es aquí donde radica su carácter de egocentrismo.
Sin embargo, como
venimos diciendo, éste es un egocentrismo que da espacio en su existencia a
otros que le son de su agrado y con quienes desea construir un mundo alterno al
de la vida real, más ético y espiritual, en el que se sienta más cómodo y
comprendido.
Estos coautores,
como los denomina Orlando Rodríguez, tienen caracteres y oficios afines con el
León de Greiff de la obra. En el texto encuentran vínculos ideológicos, gustos
y sueños similares. Con ellos y con su yo, produce el autor un nosotros que
está por encima de la masa, es decir, de los otros que se encuentran fuera del
círculo reducido. Escribe, por ejemplo, y en este caso enmascarando también a
través de animales a ese nosotros, lo siguiente:
Vamos los pingüinos
a filosofar,
(o como se diga)
Vamos los pingüinos
“poetas”
A filosofar;
vamos los poetas:
los otros pingüinos-La Turba Enemiga-,
los tardos
pingüinos,
los lentos
pingüinos burgueses,
lindos filistinos …
Sin embargo, todos
estos personajes seleccionados por el Yo de Tergiversaciones
para crear un mundo distinto al de la vida corriente, por momentos parecen
fusionarse para representar una especie de extensiones de ese personaje
principal, es decir, una serie de yoes.
Lo anterior no
quiere decir, de ninguna manera, que el Yo pierda protagonismo o se diluya en
su relación con esos otros que entran en su limitado círculo, más bien toma
también ante ellos una posición de crítica irónica y entre ellos se destaca.
Es decir, son de su
agrado, pero no se integra a ellos ni los aprueba del todo. Por eso hablamos de
egocentrismo, pues de lo contrario sería una posición política revolucionaria y
no un narcisismo del yo.
A través de la
ironía que, por momentos alcanza la burla o un humor sarcástico, los poemas de
Tergiversaciones nos dejan al desnudo un Yo angustiado, cansado de su entorno
ordinario, con tentativas de superación. Un Yo egocéntrico, que desea ser
comprendido e incluso escuchado por los necios que componen su entorno cercano
y lejano.
Además de la ironía, también los objetos, los
ambientes y la musicalidad, cumplen un papel preponderante en la expresión de
esa visión del mundo, trágica y al mismo tiempo romántica selectiva del yo
greiffiano.
Bibliografía
DE
GREIFF, León. “Tergiversaciones”. Bogotá: Augusta. 1981.
DE GREIFF, León.
“Obra poética”. Caracas. Venezuela: Ayacucho. 1993.
RODRÍGUEZ,
Orlando. “León de Greiff: una poética de
vanguardia”. Colección Nova Scholar.Madrid: Playor.1975.
AUTORES
varios. “Valoración múltiple sobre León
de Greiff”. Fundación Universidad Central Casa de las Américas.
WOLFANG,
Kayser. “Interpretación y análisis de la
obra literaria”. Madrid: Gredos.
1961
LUKÁCS,
George. “El alma y las formas y la teoría
de la novela”.Barcelona: Grijalbo. 1975
GOLDMAN. “El hombre y lo absoluto”.Barcelona:
Península. 1985