Gabo y el verano feliz de la señora Forbes
Por KATERINE JAIMES PEÑA
El escritor
colombiano Gabriel García Márquez nació el 6 de marzo de 1928, en Aracataca, un
pequeño pueblo perteneciente a la Costa
Atlántica. A los ocho años de edad se trasladó a Barranquilla
y luego se radicó en Zipaquirá.
A los 19 años,
inició estudios de derecho en la Universidad Nacional
de Colombia, los cuales nunca culminó. Ese mismo año escribió su primer cuento,
titulado “La tercera resignación”, el
cual fue publicado en el diario El Espectador.
Luego, García
Márquez se radica en la ciudad de Cartagena, donde da sus primeros pasos como
periodista en el diario El Universal, actividad que alterna con la publicación
de cuentos en el diario El Espectador. También colaboró como reportero en el
diario El Heraldo, de Barranquilla. Durante los años 1947 y 1952, escribió una
gran cantidad de cuentos.
Debido a sus
ideas políticas, se enfrentó con el dictador Laureano Gómez y con su sucesor,
el general Gustavo Rojas Pinilla, por lo que tuvo que radicarse durante las
décadas del 60 y 70 en México y España.
Además de novelista
y escritor de cuentos, ‘Gabo’ se ha desempeñado como cronista, reportero,
crítico de cine y guionista cinematográfico. Como escritor ha sido acreedor de
importantes reconocimientos, el más relevante de ellos e el Premio Nobel de
Literatura; el cual le fue otorgado en octubre de 1982 por su obra cumbre Cien años de soledad.
La mayoría de la obra
del Nobel se caracteriza por poseer una fuerte influencia de la rica tradición
oral que heredó de su tierra, transmitida de manera especial por sus abuelos. Además,
los ambientes, los espacios y los personajes descritos por ‘Gabo’ en sus
escritos tienen una gran carga de la cultura y las costumbres caribeñas. Por
otra parte, su obra se ve demarcada en vivencias personales y en ciertos
acontecimientos históricos de nuestro país, como guerras civiles y masacres,
que demuestran el compromiso político del escritor.
Él mismo asegura
que muchas de sus historias provienen de los cuentos que sus abuelos, Nicolás
Márquez y Tranquila Iguarán, le contaban oralmente cuando era un niño. “No
podría escribir una historia que no sea basada exclusivamente en experiencias
personales”, sostiene García Márquez.
Su obra es considerada
una de las más representativas del denominado “Realismo mágico”, por ser una
propuesta que entremezcla realidad y elementos de naturaleza fantástica. Novelas
como Cien años de soledad, El otoño del
patriarca y Crónica de una muerte anunciada siguen siendo las cumbres de
este género.
El término “Realismo
mágico” se utiliza para definir un género narrativo cultivado principalmente
por novelistas iberoamericanos de la segunda mitad del siglo XX, el cual funde
lo fantástico y fabuloso con lo real. La obra de García Márquez es vinculada
también al denominado fenómeno del “Boom de la Literatura
Latinoamericana”, que unifica a un grupo de escritores
hispanoamericanos de la década de los 60. Muchos de ellos apoyaban la
revolución cubana y un gran número coincidencialmente también se vieron
obligados a radicarse en Europa por razones políticas. Algunos de los
escritores enmarcados en este fenómeno, además de Gabo, son: Julio Cortazar,
Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa.
Un aspecto
importante que define a este grupo de escritores, es que no descuidan los
acontecimientos importantes de la historia latinoamericana y sus obras
presentan un trasfondo político y social, presentado de manera exagerada y
fantástica. Sus obras lograron traspasar las fronteras idiomáticas.
Otras de las
características de la narrativa de esta generación, además del “Realismo mágico”,
es la inclusión en la escritura de técnicas del lenguaje cinematográfico; como
el juego con el tiempo, el monólogo interior o las puestas en abismo, el psicologismo
de los personajes, la variación de espacios y escenografías y la influencia del
periodismo. Así mismo, presentaban la
realidad de modo confuso, rayando en lo mítico y lo mágico.
De igual manera, la
obra del escritor Gabriel García Márquez, se encuentra claramente influenciada
por el autor norteamericano William Faulkner. Por ejemplo, vemos que Gabo
convirtió a Macondo, una hacienda próxima a Aracataca, en una de los referentes
literarios más inolvidables de la historia; como lo hizo Faulkner con el
condado Yoknapatawpha (Mississippi).
Es también evidente
en la obra de Gabo una gran influencia de Kafka, en lo que respecta a la
caracterización de los personajes. Esto se evidencia claramente en el cuento
que analizaremos a continuación, en el cual el escritor describe la
interioridad y la psiquis de sus personajes de manera muy acertada.
El verano feliz de la señora
Forbes
En primera medida,
y con la intención de localizar nuestra obra objeto, debemos señalar que el
cuento está incluido en el libro Doce
cuentos peregrinos. En esta colección de relatos cortos, el cuento El verano feliz de la señora Forbes,
ocupa el puesto número diez.
Este relato fue
escrito por el autor en el año de 1976 y antes de hacer parte de Doce cuentos peregrinos, fue publicado
en suplementos literarios. Además, como muchos de los textos de Gabo, nació de
un artículo periodístico.
Como explicó el
maestro Jaime García Saucedo, decente de la Maestría en Literatura de la Universidad Javeriana,
los cuentos que conforman Doce cuentos
peregrinos fueron escritos por García Márquez en un lapso de tiempo de 18
años y son producto de la decantación de 64 cuentos completos. Además, todos se
encuentran demarcados en ambientes europeos, pues se desarrollan en lugares de
este continente.
Podemos ver que
esta obra de ‘Gabo’ difiere de sus demás producciones, en el sentido de que
deja de lado a Macondo, el referente geográfico literario creado por él, para
trasladarnos a ambientes europeos y contarnos la historia de los latinos como
refugiados.
El cuento El verano feliz de la señora Forbes, nos
narra la historia de una rígida institutriz alemana, quien se debate entre sus
pasiones y los valores heredados de su crianza. De día se comporta como una
mujer estricta, ausente de emociones y de noche se transforma en una desaforada
criatura, presa de los excesos y de las pasiones. El cuento se encuentra
dividido en 26 párrafos de diversa extensión, entrelazados por algunos diálogos
de los personajes de la historia.
El narrador, quien
no es el personaje principal pero participa de la historia, nos cuenta cómo
esta contrastante mujer llegó a sus vidas en aquellas vacaciones de infancia en
las que él y su hermano veraneaban en una región costera, para arruinar su
diversión y, de paso, encontrar una intrigante muerte.
La narración está
demarcada en el choque de culturas y de generaciones, que definen los
comportamientos de los distintos personajes que participan de la historia. La
rigidez de los alemanes que contrasta con la ‘frescura’ de los latinos; los
sentimientos de inferioridad de ciertas poblaciones; las pasiones de una
solitaria mujer enardecidas por los ambientes costeros y la intriga, son
aspectos recurrentes que mantienen la tensión del cuento.
La historia es una
reminiscencia, pues quien narra es ya un hombre, desde un presente histórico
que no se explicita, contando hechos que ocurrieron cuando él y su hermano eran
niños.
La llegada de la
señora Forbes a la casa de verano en la que los niños se encuentran de
vacaciones marca el inicio de la historia. Sin embargo, debemos aclarar que la
intención manifiesta de los niños de asesinar a la mujer lleva la historia al clímax
y es claramente un indicio falso que, al ser introducido en el texto, logra
mantener la intriga del lector.
Es un relato breve,
en el que el narrador rompe constantemente con el orden cronológico de la
narración, viajando entre el pasado y el presente. Además, se puede advertir que
el escritor acude a la técnica de ‘distensión’ o alargamiento de las acciones.
En este cuento
García Márquez y, como en la mayoría de sus novelas o relatos cortos, hace un
uso formal del lenguaje, pero además incluye ciertas frases en otro idioma. Al
mismo tiempo utiliza figuras metafóricas para describir los escenarios, los
olores, las características de los personajes y lo sentimientos. Dice, por
ejemplo: “Olía a orines de mico”, para indicar el aroma desagradable de la
mujer alemana.
Aunque no deja de
lado las descripciones de los ambientes, de los escenarios y de los personajes,
en El verano feliz de la señora Forbes,
García Márquez opta por las frases cortas y contundentes, propio de la
redacción periodística. Esta técnica le imprime agilidad a la narración y la
hace más contundente y certera.
En cuanto a los
personajes, vemos que García Márquez se preocupa mucho por dejar claridad
respecto de la psiquis de cada uno de ellos. La caracterización que hace el
autor de cada uno de sus personajes es certera e incluida de manera hábil en la
historia, sin alterar el ritmo.
Nos describe las
personalidades contrastantes de los dos pequeños, uno más sumiso e inseguro que
el otro, más rebelde y dueño de las iniciativas. Una madre abnegada, quien
admira a su esposo y un padre escritor “con más ínfulas que talento” con deseos
de modificar su procedencia y dar a sus hijos una educación más europea.
La señora Forbes es
sin duda el personaje más interesante, por sus contrastes emocionales, de día
fría, lúgubre, intachable y estricta, de noche, apasionada y desbordadamente humana. Una mujer solitaria e
ilustrada, de doble personalidad, triste y casi reprimida. En la historia
aparece Orestes, un hombre poseedor de una belleza juvenil, mítica y salvaje, quien
despierta las pasiones de la mujer.
En cuanto a la
relación texto-contexto, podemos señalar que en el cuento se alude a la Europa de la postguerra. En
cuanto al libro completo, Doce cuentos
peregrinos, el escritor remite a una Latinoamérica de dictaduras que obliga
a los opositores del régimen a refugiarse en países europeos; como es el caso
del autor en el momento de escribir los cuentos.
Por otra parte, vemos
que hay muchos sucesos que no son aclarados dentro del cuento, como la
identidad del asesino de la señora Forbes. Sin embargo, el texto nos da ciertos
indicios que podrían ayudarnos a descubrir la verdad o que nos lleva a ciertas
conclusiones.
Fuentes
García Márquez, Gabriel. Doce cuentos
peregrinos. Editorial: Oveja negra, 1992.
www.cumbresiberoamericanas.com
www.ucm.es/info/especulo/numero6/index.htm
www.literatura.us/garciamarquez/guibert.html