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Bogotá D.C. 20 de mayo de 2012

ISSN 2145-7999

La erradicación de la poliomielitis en Colombia

La erradicación de la poliomielitis en Colombia



Bogotá, Colombia, 8 de septiembre de 2010

Por KATERINE JAIMES PEÑA

En Colombia no se han registrado casos de poliomielitis desde el año 1981. Esto, gracias al plan de erradicación reforzado en el año de 1987, con programas claros de vacunación. Ese año la enfermedad dejó un saldo de 250 niños paralizados.

La principal estrategia en Colombia para el logro de la erradicación de la poliomielitis han sido los planes estratégicos de vacunación, los cuales se han adelantados siguiendo las directrices que la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló para la erradicación de esta enfermedad en las Américas. A lo largo de los años se ha demostrado que esta medida ha sido decisiva para interrumpir la circulación del virus.

Los objetivos principales del Plan de Erradicación de la Poliomielitis fueron: interrumpir la circulación del virus salvaje de la poliomielitis aplicando dos dosis de vacuna a todos los niños menores de cinco años; consolidar la vacunación con el Programa Regular mediante el perfeccionamiento del proceso de canalización e involucrar a todos los estamentos sociales en la solución de los problemas de salud que afectan a la comunidad.

En este sentido, durante el periodo comprendido entre los años de 1987 y 1990, el Ministerio de la Protección Social decidió concentrar los esfuerzos en la erradicación de la enfermedad. Esto se hizo de forma adicional al plan regular de vacunación. Así, además de interrumpir la circulación del virus, se complementó la cobertura del programa regular de vacunación, llegando hasta los niños y niñas que residían en zonas urbano marginales o rurales inaccesibles por el conflicto interno o por su naturaleza geográfica.

Este esfuerzo marcó también un precedente en cuanto a la inclusión de la ciudadanía, pues estaba demarcado por un concepto de trabajo comunitario a través de metodologías como las jornadas nacionales de vacunación y el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, las cuales hoy se mantienen.

Así, los funcionarios de salud en compañía de líderes comunitarios hicieron visitas casa a casa para lograr un censo exacto del número de niños en edad de vacunación que no habían sido inmunizados o que tenían su esquema incompleto y además, impartieron educación en salud, al tiempo que convocan a los padres a aponerse al día con la vacunación de sus hijos.

De esta forma se establece un vínculo permanente entre los miembros de la comunidad y los organismos de salud con el claro objetivo de sensibilizar a la población sobre la importancia de la vacunación y a inducirlos a completar los esquemas de sus hijos. La meta fue alcanzar coberturas superiores al 80% con todos los biológicos del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) en el grupo de los menores de un año y en los susceptibles de 1 a 4 años.

Otras de las estrategias del Plan de Erradicación de la Poliomielitis en Colombia  fueron la operación barrido,  la intensificación de la vigilancia epidemiológica y la capacitación de la comunidad.

La estrategia denominada Operación Barrido consistía en  suministrar una dosis de vacuna antipolio a todos los menores de cinco años residentes en los municipios de riesgo visitando las casas y aplicando la vacuna aunque los menores tuvieran el esquema completo. Era una estrategia conjunta de las autoridades y de la comunidad. Además, se inmunizaba a todas las mujeres en edad fértil de los municipios clasificados como de alto riesgo para tétanos neonatal.

En cuanto a la intensificación de la vigilancia epidemiológica de la enfermedad, se establecieron varios mecanismos como la conformación de grupos con tareas específicas como investigar todos los casos notificados de ser sospechosos o probables de poliomielitis y tomar las medidas de control necesarias; revisar la situación de las enfermedades inmunoprevenibles, especialmente la poliomielitis; los hospitales especializados o no a los que acude la población infantil con el objetivo sólo de erradicar la enfermedad y los comités comunitarios de vigilancia para apoyar la detección de casos y su seguimiento en los municipios infectados.

Además, se declaró a todos los organismos de salud del país instituciones centinelas para la vigilancia de la poliomielitis y se reforzó la vigilancia de complicaciones post-vacunales. La vacuna antipoliomielítica es inocua, pero para casos en los que los padres atribuyeran enfermedad o muerte del niño la vacuna aplicada, se garantizó atención médica gratuita e investigación exhaustiva.

De otro lado, se diseñó un módulo de capacitación para la Erradicación y Vigilancia Epidemiológica de la Poliomielitis, que fue divulgado a través de talleres a partir de 1987. Se capacitó a los funcionarios comprometidos con el plan de erradicación de la Poliomielitis, profesores de facultades de medicina y enfermería, así como a miembros clave de la comunidad.

Antecedentes

En Colombia los primeros casos de poliomielitis se diagnosticaron en el año de 1915. Los brotes de la enfermedad más destacados fueron los registrados en Bogotá para el año 1939, en Cúcuta para 1936, en Medellín en 1940 y el último que se registró en Barranquilla en 1981.

La última epidemia del país dejó un saldo total de 250 niños paralizados. Durante el periodo comprendido entre 1966 y 1980 se atendieron en el Instituto Colombiano de Ortopedia y Rehabilitación F.D. Roosevelt de Bogotá, mil 449 casos de poliomielitis aguda, de un total de 22.022 pacientes vistos en primera consulta.

De estos, 219 pacientes eran menores de un año (15.11%), mil 46 se encontraban entre uno y los cuatro años (72.18%) y 184 tenían un rango de edad de 5 a 14 años (12.69%). En cuanto al género, era ligeramente más afectado el hombre.

Para 1978, Colombia ocupa el segundo lugar en frecuencia de casos de la enfermedad en América. Era seguido por Brasil y México. Cinco años antes se había iniciado la implementación de un programa de vacunación a escala nacional, pero para 1981 fue evidente que no estaba arrojando resultados positivos en el objetivo de erradicar la enfermedad.

Las regiones más afectadas eran Cundinamarca, que aportaba un 63% de los casos. Tan sólo Bogotá representaba el 42% del total de casos. Los departamentos que seguían en la lista de prevalencia eran Boyacá, Tolima, Santander y el Meta, en ese orden. Por fortuna, hoy no se registran casos.