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Bogotá D.C. 20 de mayo de 2012

ISSN 2145-7999

El apoyo de la familia contribuye a su prevención

Drogadicción

El apoyo de la familia contribuye a su prevención

Bogotá, Colombia, 23 de junio de 2009

Por MARÍA GERTRUDIS TIBOCHA


Educadora y socióloga especialista en prevención integral

Algunos padres sienten angustia y preocupación al no poder saber a tiempo si alguno de sus hijos o miembros de la familia está consumiendo drogas y cuando descubren éste hecho,  no quieren reconocer el problema y tratan de evadirlo y ocultarlo ante parientes y amigos. Para hablar de sustancias psicoactivas se debe entender primero qué son las drogas y qué es un factor de riesgo que induce a consumirlas.

Las drogas son sustancias psicoactivas que ejercen su acción sobre el sistema nervioso central, produciendo alteraciones en el funcionamiento del organismo, la mente y la conducta. Un factor de riesgo es cualquier evento que,  al presentarse en unión de otros, aumenta la probabilidad de que aparezca el problema. Estos factores pueden ser:

Historia familiar de consumo. Son de relevancia, sobre todo si los padres han abusado del consumo de alcohol, porque esto facilitaría indirectamente el desarrollo de un comportamiento de consumo pues, al ser modelos para los adolescentes los jóvenes verían este comportamiento como  algo normal.

Individuales. Son más susceptibles las personas que son fácilmente influenciables por sus amigos o por la presión de grupo, han tenido dificultades para relacionarse con los demás por una baja autoestima o no soportan la frustración que dan los problemas y fracasos cotidianos, porque no tienen las suficientes fortalezas sicológicas. Todo esto facilita el contacto con las drogas.

Del ambiente familiar. Son importancia aspectos como la falta de comunicación y diálogo entre los miembros de la familia y la deficiente preparación de los padres para comprender los cambios naturales de sus hijos, tales como la pre-adolescencia y la adolescencia.  También influyen los padres consumidores de sustancias tales como el alcohol, drogas psicoactivas y de cigarrillo.

Otro de los aspectos que hacen a los jóvenes más vulnerables al consumo son: la incoherencia en el enfoque educativo, la falta de acuerdo entre los padres respecto a las reglas y la educación de los hijos. La presencia de conductas que implican una doble moral. El alto índice de violencia tanto física como sicológica dentro de la familia. Los padres violentos o autoritarios y las madres muy permisivas. Los padres que prefieren a un hijo determinado o rechazan a otro, las mayores distancias afectivas entre hermanos nacen de esas actitudes negativas. Padres presentes económicamente y ausentes físicamente.

Sociales. Cuando el ambiente social estimula y promueve el consumo de drogas como lícitas:

  • El comercio de sustancias psicoactivas ilícitas y lo peor, utilizando a menores de edad que llegan con facilidad a vender.
  • El afán de enriquecimiento rápido sin que se necesite preparación ni mucho trabajo.
  • El alto porcentaje de delincuencia y violencia, especialmente familiar.
  • La carencia de empleo y hacinamiento de muchas personas en casas de inquilinato.
  • Consumo general en padres, amigos, compañeros de la localidad, barrio, colegio y trabajo (por estar de moda).

¿Cuáles son las consecuencias del consumo?

Enfermedades físicas, porque hay deterioro de la salud en general.

Trastornos emocionales y mentales. Los cambios emocionales bruscos sin causa aparente, pérdida de la memoria, nerviosismo, agitación, sentirse atacado, agresividad, depresión, alteración en los hábitos de sueño y comida y poca o nula preocupación por su presentación personal.

Problemas familiares. El cambio brusco en la actitud hacia las normas y valores o los padres y hermanos, aislamiento de su grupo familiar, mentiras continuas y robos de joyas, dinero y objetos personales.

Abandono de amigos y dificultades académicas. Cambio de actitud y alejamiento de sus mejores amigos, especialmente los no consumidores; impedimento de que su familia conozca los nuevos amigos y el grupo; peleas con los compañeros; deserción escolar y académica y reuniones donde se consuma droga y alcohol.

Problemas con la justicia. Accidentes automovilísticos bajo el efecto del alcohol o droga, venta y consumo ilícito de drogas y lesiones personales y robos.



¿Qué hacer?

Ante todo, debe prevenirse una adicción en cualquier miembro de la familia, porque la prevención implica que se actúe sobre los factores de riego modificándolos. A continuación se mencionan algunas estrategias para lograr mejorar las relaciones entre los miembros de la familia:

Mejorar la comunicación. Buscar la forma de aclarar y hacerse entender por medio de la comunicación abierta, sincera y directa a través de la cual sea posible comentar ideas, problemas, necesidades y sentimientos. Se debe escuchar a los hijos y demás miembros de la familia utilizando un lenguaje apropiado, usando frases alentadoras para que se continúen expresando opiniones con confianza, sobre todo en el niño y el adolescente que necesitan hablar de su rabia, fracaso, tristeza y en el anciano que espera que se le comprenda y valore.

Demostrar cariño y afecto. Acariciar y proporcionar  una voz de estímulo a todos los logros y tareas de los integrantes de la familia, especialmente a los hijos, porque en la familia es donde se construye y aumenta el amor por sí mismo. El cariño y el afecto se deben cultivar y demostrar por medio de expresiones verbales, contacto físico, abrazos, ternura y detalles pequeños y espontáneos. 

Mantener y orientar las normas y valores. Las normas son reglas de conducta que orientan la vida en familia, en comunidad y son esenciales para una sana convivencia. Es necesario explicar a los hijos lo importante de fijar y hacer cumplir estas normas y valores, de lo contrario se crearía confusión y anarquía en las relaciones familiares, pues es en el hogar donde se deben trasmitir  y enseñar normas básicas de convivencia, creencias, ideales, valores apreciados y respetados por la familia y la sociedad a que se pertenece.

Orientar el uso creativo del tiempo libre. La recreación, el descanso, la producción creativa y el desarrollo de actividades grupales de distracción cumplen una función de equilibrio en los ámbitos biológico, sicológico y social de los miembros de la familia, cualquiera que sea su edad, nivel social o intelectual. El uso creativo del tiempo libre mediante la recreación, de las actividades culturales y otras prácticas positivas, fortalece la salud mental y física e integran la familia (lectura, arreglo de la casa, el festejo de las fechas importantes y juegos, entre otras).


FUENTES:

  • Beltrán, P. Sociología de la Familia Contemporánea. Ediciones Sígueme. Salamanca, 1977.
  • Betancur, María Cecilia. Semillas del Futuro. VHS. Editores, 1ª. Edición. Bogotá 1993.
  • Colombia. Ministerio de Educación. Programa Promoción Juvenil y Prevención de la Drogadicción. Evlauación 1977.
  • Dodson, F. El arte de ser padres. Editorial Aguilar, Madrid, 1973.
  • Gordon, Thomas. PET Padres eficaz y técnicamente preparados. Ediciones Diana. México, 1978
  • Plan municipal de Prevención en Medellín. Surgir. Cómo trabajar5 con jóvenes en prevención del consumo de drogas. Edinalco Ltda. Medellín, 1985.
  • Readers Digest, Selecciones. Cómo formar niños extraordinarios. México, 1988
  • Revista Unamos nuestros esfuerzos. Podremos ser una familia feliz. Departamento de Salud, EEUU, 1988
  • Tibocha, María Gertrudis. Padres y maestros, eficaces para una educación integral. 1ª. Edición, Técnica Gráfica San Ltda., Bogotá, 1992.