Ceferino Piriz y Morelli, la búsqueda del reino milenario
Por KATERINE
JAIMES PEÑA
En los capítulos 129 y 133 del
libro Rayuela de Cortazar, el personaje de Traveler se encuentra bastante
entretenido leyendo la propuesta de una sociedad utópica propuesta por un
inefable personaje: Ceferino Piriz. Esta propuesta está formulada en una obra
de su autoría llamada: La luz de la paz del mundo.
Este
peculiar personaje de origen uruguayo, presentó su obra ante la UNESCO para
participar en un concurso. En “La Luz de la Paz del Mundo”,Ceferino Piriz
sugiere una “gran fórmula en pro de la paz mundial”. La propuesta de Ceferino
Píriz es una idea utópica de ordenar el mundo, clasificándolo de una forma
bastante absurda. Por ejemplo, proponía una división de razas, distribución de
armas en forma proporcionada, de acuerdo con el territorio, establecía
"cuántos niños ha de dar a luz, por convención internacional, una
mujer", determinando también, las Corporaciones nacionales que debían
componer un país ejemplar.
La
doceava, por ejemplo, era "
La
función de incluir este personaje en la novela, es criticar, a través de sus
ideas, la utopía clásica de orden cerrado impuesto por el mundo de
Esta
idea de transgresión al orden cerrado, está presente también en las cartas de
Morelli, donde afirma “mi novela se puede leer como sea”. Sugiriendo, así, al
escritor nuevo, romper con el orden cerrado que se imponía en la novela
tradicional. Morelli, se muestra interesado también en estudios o
“desestudios”, como el budismo Zen y, a partir de esta filosofía oriental,
plantea una nueva forma de entender el lenguaje. Piensa Oliveira, que sus
intenciones aluden “suzukianamente al lenguaje como una especie de “exclamación
o grito surgido directamente de la experiencia interior”.
Al
parecer, la idea de Morelli de escribir una novela “prescindiendo de las
articulaciones lógicas del discurso” es una idea bastante utópica. “Se acababa
por adivinar como una transacción, un procedimiento (aunque quedara en pie el
absurdo de elegir una narración para fines que no parecían narrativos)”.
95-365.
Finalmente,
lo que propone Morelli, basándose en la filosofía Zen, es una novela
“absolutamente antinovelesca”. “Etienne veía en Morelli al perfecto occidental,
al colonizador. Cumplida su modesta cosecha de amapolas búdicas, se volvía con
las semillas al Quartier Latín.
Si
la revelación última era lo que quizá lo esperanzaba más, había que reconocer
que su libro constituía ante todo una empresa literaria, precisamente porque se
proponía como una destrucción de formas (de fórmulas ) literarias”. (95-365).
Es
por eso que en el capítulo 127 se habla de las ideas de estos dos personajes
debido a que son personajes trasgresores en su afán de cambiar, uno, la forma
de la novela tradicional y, el otro, el orden del mundo, implementando sistemas
diferentes. El orden cerrado de la novela equivale a esos órdenes cerrados que
critica Oliveira y los otros miembros del club de la serpiente. Este orden
cerrado es el mundo en pleno arreglo del cual se burla Traveler: “Le daba
lástima salirse del mundo de Ceferino en pleno arreglo, justamente cuando Cefe
se ponía a enumerar las 45 Corporaciones Nacionales que debían componer un país
ejemplar”. (133- 439).
Con
la idea de Ceferino, de proponer un mundo ordenado sistemáticamente, se hace
referencia, también, al tema del absurdo como escape de la realidad. El absurdo
al cual apelan los personajes de Rayuela, es una forma de vulnerar los
convencionalismos impuestos por el mundo de la Gran Costumbre. El absurdo le
permite a los personajes utilizar el lenguaje para ir más allá de la realidad y
decir lo que no se puede explicar con el lenguaje común. Este absurdo le sirve
a Oliveira para burlarse y denunciar los límites de la razón.
Oliveira
pone en tela de juicio instrumentos del conocimiento como el lenguaje y la
literatura, para él, el lenguaje no es suficiente para expresar la realidad:
“Sólo viviendo absurdamente se podría romper este absurdo infinito”. Según
Oliveira hay que utilizar un lenguaje que muestre una realidad diferente: “—Y
esas crisis que la mayoría de la gente considera como escandalosas, como absurdas,
yo personalmente tengo la impresión de que sirven para mostrar el verdadero
absurdo, el de un mundo ordenado y en calma, con una pieza donde diversos tipos
toman café a las dos de la mañana, sin que realmente nada de eso tenga el menor
sentido como no sea el hedónico, lo bien que estamos al lado de esta estufita
que tira tan meritoriamente. Los milagros nunca me han parecido absurdos; lo
absurdo es lo que los precede y los sigue”. (144)
Por
su parte, Traveler daba a entender que Ceferino Piriz proponía “romper la dura
costra mental.” Traveler se pregunta “Cómo veía Ceferenino lo que había
escrito”, “o que en verdad lo que plantea Ceferino es una realidad
deslumbrante”, “habría que probar un mundo así”. Pero ese mundo no existe “hay
que crearlo como el fenix”. (322). Es el mundo que busca Oliveira, que existe,
pero aquí mismo.
Notamos
también una idea de búsqueda de “reino milenario”, de paraíso perdido, por
parte de estos personajes. Esta búsqueda utópica está relacionada con la idea
de ruptura, la idea de acabar con la literatura para hacer una nueva
literatura, planteada por Morelli y la idea de cambiar el mundo sugerida por
Ceferino. Nostalgia del paraíso perdido añorada por el hombre, mencionada por
Oliverira en algunos pasajes de la novela. Búsqueda del paraíso por parte de
Oliveira, representada en su búsqueda constante de
Es
por eso, que, según Oliveira, personajes como Morelli y Ceferino se dedican a
fabricar utopías y proponer un futuro mejor, unos se agarran de la ciencia y la
razón, otros, de la filosofía oriental. “Y esa visión casi edónica de una
chacra donde los chivos se criaban al lado de los tigres, los ratones, las
mariposas, los leones y los microbios... Ahogándose de risa, salió al pasillo.
El espectáculo casi tangible de una estancia donde los
empleados-de-cuyo-establecimiento se debatían tratando de criar una ballena, se
superponía a la austera visión del pasillo nocturno. Era una alucinación digna
del lugar y de la hora, parecía perfectamente tonto preguntarse qué andaría
haciendo Talita en la farmacia o en el patio, cuando la ordenación de las
corporaciones se seguía ofreciendo como una lámpara” (439).
Así
mismo, en una de sus cartas Morelli hace referencia a este reino milenario: “Morelliana.
¿Qué es en el fondo esa historia de encontrar un reino milenario, un edén, un
otro mundo? Todo lo que se escribe en estos tiempos y que vale la pena leer
está orientado hacia la nostalgia. Complejo de
La
idea de redescubrir el paraíso perdido, que sugieren los personajes de la
novela, viene a ser una especie de coyuntura para ganarle la batalla a las
convenciones de occidente y su lógica cerrada, que deriva de las categorías
kantianas que imponen un absurdo dualismo.
Este
paraíso sirve de puente para traspasar todo eso que está del lado de
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