La poética de Cortázar
Por KATERINE JAIMES PEÑA
Con el fin de analizar la diferencia entre lo estético y lo poético en los textos de Cortázar y cómo esta diferencia se plasma en torno a su “arte poética”, es preciso explicar brevemente su Teoría del túnel y sus Notas sobre la novela contemporánea. De esta forma, se analizará cómo está presente esta teoría de lo estético y lo poético, que él plantea, dentro de algunos textos que forman parte de su vasta obra.
En la Teoría del túnel, Cortázar resalta la importancia de
movimientos literarios como el Surrealismo
y el Existencialismo, debido
a su posición extra poética y extraliteraria, porque el existencialismo es un
humanismo, de acuerdo con los postulados de Sartre y, es, además, un
descubrimiento de que todos estamos solos en el mundo. Tendencias literarias a
las que el escritor argentino, sin duda, se adscribe.
Las reflexiones de Cortázar en Teoría del túnel están hechas pensando,
principalmente, en la crisis del culto al libro. Según el escritor argentino,
el libro dentro de una línea tradicional, merecía un respeto fetichista. De
esta forma, la estética era lo único realmente importante para escritores como
Flaubert, por ejemplo, cuya obra era concebida sólo como objeto estético “lo veremos encarar su obra
como un objeto estéticamente concebido y ejecutado, que se resume en cuanto
objeto estético en las dimensiones verbales del libro”. Para
Cortázar un escritor como Flaubert: “está ante todo preocupado por la
resolución formal de su obra literaria. La forma, producto directo del empleo
estético del lenguaje, hallazgo azaroso de la adecuación entre las intenciones
expresivas y su manifestación verbal, constituye en mayor o menor grado la
preocupación del literato que llamaremos precariamente tradicional”.
Este literato “tradicional”, para Cortázar,
estaba demasiado preocupado por la forma y cita a manera de ejemplo a André Guide, ya que para él su convencimiento
de que “sólo por la forma duran las obras del hombre” no es más que un
acto de petulancia.
En esta especie de manifiesto literario,
Cortázar da cuenta de un siglo XIX que viene a ser, nada menos, que el siglo del libro. Época en la cual la obra
literaria era considerada como tal, sólo por razones estéticas, porque el
repertorio del pasado “está bellamente expresado”.
En el
siglo XX sin embargo, la literatura, en una especie de retorno al primer
romanticismo, muestra una tendencia a “la expresión total del hombre en vez
de reducirse a sus quintaesencias estéticas”. Esta nueva tendencia del escritor
a ver en el libro “una manifestación consubstancial del ser” se hará más
viva en el surrealismo y
el existencialismo, como
se explicará más adelante.
Es con el dadaísmo que empieza a sugerirse una destrucción de formas y
con el surrealismo una
destrucción de fondos: “nada menos pueril que el hecho de que el dadaísmo
prefiriera hacer poemas recortando un diccionario y agitando las palabras en un
sombrero, y que el surrealismo reclamara una actividad extra libresca, romper
la jaula de la literatura tradicional, sustituir la poesía de álbum por la vida
poética”. Así es como el intelectual de la época se rebela contra el Libro
como objeto estético “hacedor de mascaras”, creándose una separación entre el
escritor que “escribe para existir” y aquél que “existe para escribir”. De esta forma, Cortázar, termina esta idea
con la siguiente cita: “Frente al escritor “tradicional”, “vocacional”, para
quien el universo culmina en el Libro, se alza agresivo el joven escritor de
1915 para quien el libro debe culminar en lo universal, ser su puente y su
revelación”.
Cortázar habla de un escritor vocacional, del
cual afirma que acepta, en un acto de conformismo, el idioma como “vehículo
de suficiente de su mensaje, sin
advertir que ese mensaje está pre-deformado porque desde su origen se formula
en estructuras verbales” Advierte
Cortázar, que el idioma funciona como elemento condicionante de la obra
literaria. Según Cortázar a ninguno de estos escritores vocacionales se le
planteaba la duda que sí preocupaba al escritor contemporáneo: “de que acaso
las posibilidades estén imponiendo límites a lo expresable; que el verbo
condicione su contenido, que la palabra esté empobreciendo su propio sentido”.
De esta forma, para Cortázar, el literato vocacional piensa verbalmente ignorando
que el idioma “admite los juegos, las travesuras, las caricias y hasta los
golpes, pero que ante la amenaza de violación, se encrespa y rechaza”. Afirma
el escritor argentino que el lenguaje es la piel de la literatura y lo explica
con una imagen de Neruda “Lo extranjero y lo hostil allí comienza”.
Notamos inmediatamente cómo plasma Cortázar,
Saliéndose de los parámetros del escritor
vocacional, el escritor argentino se vincula al surrealismo al concebir que
estos muestran una actitud de rechazo
hacia las formas y el fondo tradicionales.
Es así como Cortázar llama “Caballo de Troya”
a una forma de hacer literatura sin literatura que es propia del escritor
rebelde, y toma como ejemplo a: Joyce, Woolf, Beckett, entre otros. Este
escritor es aquél, que según Cortázar destruye el lenguaje para construir, idea
de destrucción análoga a la idea del
túnel donde se destruye para construir: “Esta agresión contra el lenguaje literario, esta destrucción de
formas tradicionales, tiene la característica propia del túnel; destruye para
construir. “Sabido es que basta desplazar de su orden habitual una actividad
para producir alguna forma de escándalo o sorpresa”.
Para Cortázar este avance del túnel se vuelve contra lo
verbal desde el verbo mismo, pero en un plano extra verbal. Considera el
escritor argentino que al sentirse enjaulado por el lenguaje enunciativo, el
escritor rebelde opta por el lenguaje poético con el cual se siente liberado.
De esta forma, para Cortázar el lenguaje poético es existencial y rompe con los
cánones establecidos, ya que está lleno de posibilidades. En La novela, al utilizar
este lenguaje poético los “personajes ya no hablan sino que viven”.
Encuentra Cortázar que Los Cantos de Maldoror del
Conde de Lautrémont y Una temporada en el infierno de Rimbaud, son
textos que renuncian totalmente al lenguaje enunciativo ya que a partir de éste
pueden mostrar la realidad que proponen,
realidad que solo es posible expresar a partir de un lenguaje poético-
existencial.
En el capítulo 79 de Rayuela se plantea claramente la innovación estética y se apela a un lector cómplice y comprensivo, se insinúan otros valores para hacer posible una antropofanía, la creación de un nuevo hombre: “Situación del lector. En general todo novelista espera de su lector que lo comprenda, participando de su propia experiencia o que recoja un determinado mensaje y lo encarne. El novelista romántico quiere ser comprendido por sí mismo a través de sus héroes; el novelista clásico quiere enseñar, dejar una huella en el camino de la historia”.
Así mismo, La Teoría del Túnel propone una transformación radical de los modos novelescos: una rebelión del lenguaje poético contra el enunciativo y una escritura que permita manifestar la totalidad del hombre, propuesta que conjuga surrealismo con existencialismo. Propone esta teoría, a su vez, una escritura que indague en la relación del hombre con su entorno. La novela, propone Cortázar, debe ser poesía y esto se logra cuando ésta se dota de elementos líricos como las aliteraciones, el ritmo, la metáfora, etc. De esta forma la novela se “enrarece” y se convierte en “catapulta a la otredad”.
Así las cosas, completamente de acuerdo con el surrealismo, el autor de Rayuela defiende las ideas surrealistas acerca de la escritura. La irrupción de lo onírico y las asociaciones libres, las analogías, el azar, convierten la escritura en algo fuera de lo común dándole propiedades mágicas donde lo racional ya no tiene lugar y no existen limites entre el sueño y la vigilia, lo real y lo fantástico.
En Notas sobre la novela contemporánea, Cortázar afirma que el estilo novelesco consiste básicamente en la simbiosis de los modos científico y poético del idioma.
Pero es el
escritor rebelde quien, según Cortázar: “da el paso definitivo, y el reclamo
de un lenguaje solamente poético prueba que su mundo novelesco es ya sólo
poesía, un mundo donde se continúa relatando... Y se cumplen accidentes,
destinos y situaciones complejísimas, todo ello dentro de una visión poética
que comporta, natural y necesariamente, el lenguaje que es la situación”.
De esta forma, esta transición del orden estético al poético:” entraña y
significa la liquidación del distingo genérico Novela-Poema.
El surrealismo ha logrado expresar la actividad humana de una forma poética, al ser un movimiento existencial ha procurado ver al hombre y entenderlo a partir de la poesía, la realidad, para el surrealismo sólo se puede interpretar a partir de la poesía. El surrealismo, es así, concebido como un humanismo igual que el existencialismo ya que niega los límites de la razón.
Así mismo, en un
cuento como Casa Tomada,
siguiendo la filosofía existencial, Cortázar crea personajes que ya no sienten
miedo en el sentido literal de la palabra sino una especie de angustia hacia
aquello que se desconoce y que puede alterar la tranquilidad de su vida
cotidiana.
Los hermanos, personajes protagonistas de la historia, viven en una especie de paraíso donde sus vidas son tranquilas y la cotidianidad de sus días se considera inalterable. Los hermanos llevan una vida demasiado tranquila para ser real. Un paraíso ya que en la casa, lo suficientemente cómoda y espaciosa, podían vivir tranquilos los dos:”pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse”. Paraíso porque en el diario de vivir de Irene, no era necesario enfrentarse a las hostilidades y vicisitudes que ofrecía el mundo de afuera. No necesitaban nada más, en la casa estaba todo lo necesario, sólo se bastaban con su mutua presencia y apoyo, la casa “no los había dejado casarse”, tampoco era necesario trabajar, eran lo suficientemente acaudalados como para vivir sin ninguna preocupación de tipo económico. La casa era su mundo, un lugar seguro para ambos, un paraíso, donde la cotidianidad no podía ser alterada ni con el zumbido de una mosca.
Es necesario hacer un paréntesis antes de seguir con el análisis del cuento, ya que es necesario recordar que lo que plantea Cortázar en su teoría, aquello de subvertir el lenguaje, de romper con las tradiciones y los cánones establecidos en literatura, se nos presenta aquí en el contenido de esta peculiar historia.
¿No nos presenta acaso, este irreverente escritor
unos personajes conformes a plenitud por la tranquilidad de su inalterada
cotidianidad? Personajes para quienes los quehaceres del hogar y la rutina
diaria inalterable, son una especie de vivencia paradisíaca. Todo es
silencioso, rutinario, humanamente vivible dentro de los cánones establecidos.
El acto de tejer para Irene es sólo un pretexto para no hacer nada, leer
literatura francesa para el personaje narrador es sólo una forma de ver lo que
hay más allá de Buenos Aires: “Yo aprovechaba esas salidas para dar una
vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura
francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a
¿Y qué es lo
tradicional en la historia? el acto de tejer en Irene es un oficio
característico de las mujeres de la alta sociedad, una excusa para no hacer
nada. ¿Acaso tenían las mujeres “de bien” algo más que hacer? Era la costumbre
de entonces: el hombre satisface las necesidades del hogar y la mujer se
encarga de las labores de la casa. La vieja costumbre de la sociedad burguesa:
Esto es lo que Cortázar critica: las grandes tradiciones sociales, inalterables para los “Famas” y la estética tradicional inalterable para el escritor tradicional.
Vemos entonces que lo que la historia propone de manera fantástica y surrealista, es esa ruptura con lo tradicional que se impone en el orden inmutable y la tranquilidad casi innecesaria de sus habitantes. Es por eso que la casa resulta invadida “tomada” por algo extraño e inexplicable y aquí es cuando lo fantástico toma lugar e irrumpe en la realidad como si hiciera parte de la cotidianidad. Este ser extraño que se toma la casa para acabar con la tranquilidad cotidiana de sus habitantes no tiene explicación, para sus habitantes deviene algo natural y este algo no es más que ese otro que está en algún lado de nosotros y nos obliga a no ser pasivos y aceptar las cosas como nos han sido dadas e impuestas. Ese otro que nos plantea una ruptura inevitable con lo convencional , ese otro que no es más que el escritor rebelde que transforma el lenguaje y que lo lleva más allá de los límites de los cánones establecidos.
Influenciado
por Poe y por Kafka, el mismo Cortázar nos advierte que el cuento es “una casa
donde habita lo fantástico”. Lo onírico
y lo fantástico en Casa Tomada se advierte en forma del otro que entra en la casa, sin
previo aviso para derrumbar el orden establecido, y acabar con la cotidianidad
inalterable de los personajes. Personajes acostumbrados a actuar dentro de los
de los límites normales de la existencia
humana: “Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a
eso de las once yo le dejaba a Irene las últimas habitaciones por repasar y me
iba a la cocina. Almorzábamos a mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada
por hacer fuera de unos pocos platos sucios.”
Lo fantástico en Axolotl se manifiesta en el momento que el narrador confirma su transformación en un anfibio, sin ninguna explicación coherente. Al parecer el hecho de convertirse en Axolotl es un acto natural. Y aquí nuevamente la aparición del otro está presente en la escritura cortazariana. Ese otro que irrumpe en la cotidianidad para obligarnos a ir más allá a cuestionar la existencia y buscarle un nuevo sentido: “me consuela pensar que acaso va a escribir sobre nosotros, creyendo imaginar un cuento va a escribir sobre los axolotl”.
Lo existencial también está presente en la historia. El personaje principal es un ser solitario, un ser que deambula por una ciudad que desconoce, un ser alienado que busca ser comprendido por la sociedad. Es por eso que se identifica inmediatamente con el Axolotl, un ser solitario, una especie de otro mundo, alienado e incomprendido. El animal es el símbolo de su temor, el temor a encontrarse sólo y sin identidad en un mundo que no le pertenece.
En Historia
de Cronopios y de famas, el surrealismo se hace presente debido al
humor negro y descarnado característico de la narración. Los Cronopios
son los seres rebeldes que se oponen a lo formal y a las convenciones
establecidas por
En esta obra Cortázar, con una mirada poética,
examina las miserias en las que se sumerge el hombre común cuando no tiene el
valor de cambiar la rutina diaria con
propuestas novedosas y rebeldes que se opongan a las convenciones.
Los
Cronopios nos obligan, con su visión de mundo, a entender la realidad y
proponen nuevas formas de enfrentarla, son seres
filántropos y con verdadera conciencia social. Es así que por medio del humor y
la ironía critican las convenciones de
Si para Cortázar la literatura no debe ser concebida como
una expresión estética sino más bien como el modo verbal del ser del hombre,
entonces los Cronopios son personajes que vagan en busca de su identidad y meditan
acerca de los grandes problemas existenciales del ser y sienten una profunda
necesidad de gritar los problemas que enfrenta la sociedad a la cual
pertenecen. Tal es el caso de Un Cronopio en México. El personaje de la
historia, quien se encuentra en México de paseo con su esposa, se ve en la
difícil situación de comprobar la dimensión de
los problemas sociales que enfrenta América latina. El personaje, un
Cronopio, es un ser filántropo por naturaleza. Su conciencia social le permite
reconocer el grado de ignorancia y analfabetismo que azota al pueblo mexicano,
representada en un niño, cuya pobreza no deja reflejar su edad, y su necesidad
de trabajar para ganarse la vida, no le permite ir a la escuela a saciar su sed
de conocimiento. El Cronopio, un ser que va en contra de toda convención,
critica las convenciones sociales dentro de las cuales se rige el pueblo
mexicano. Es normal entonces, que el pueblo entero se desviva por la visita de
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