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Bogotá D.C. 20 de mayo de 2012

ISSN 2145-7999

La depresión es una enfermedad que requiere tratamiento médico

Se  estima  que un 20% de las personas  la padecen

La depresión es una enfermedad que requiere tratamiento médico

 

Bogotá, Colombia, 15 de agosto de 2009

 

Por LILIA ROSA MEDINA, MD

Psiquiatra

Medellín

BALADA DEL MAL GENIO

                                                                 (Mario Benedetti)

 

Hay días en que siento un desgano de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse y me hallo solidariamente cretino, apto para que en mí vacilen los rencores y nada me parezca un aceptable augurio

Días en que abro el diario con el corazón en la boca, como si aguardara de veras que mi nombre fuera a aparecer en los avisos fúnebres seguido de la nómina de parientes y amigos y de todo el indócil personal a mis órdenes

Hay días que ni siquiera son oscuros, días en que pierdo el rastro de mi pena y resuelvo las palabras cruzadas con una rabia hecha para otra ocasión, digamos, por ejemplo, para noches de insomnio

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno, ¡bah! tal vez no hace tanto que salía la luna limpia como después de un jabón perfumado, y aquello sí era auténtica melancolía y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada sólo es para avisarte que en esos pocos días no me tomes en cuenta.

Cuando leemos esta Balada del mal genio y logramos ponernos en los zapatos del hombre que la protagoniza, podemos comprender que la depresión consiste en todo un síndrome que abarca no sólo un sentimiento de tristeza y pesadumbre exageradas y/o injustificadas, sino también otros síntomas como irritabilidad, explosividad, deseos de llorar, angustia, desasosiego e incapacidad de experimentar placer y disfrutar las cosas que antes nos motivaban.

Es como si empezáramos a ver la vida con los lentes oscuros del pesimismo y la desesperanza. Nuestro pensamiento se vuelve lento, se nos dificulta concentrarnos y tomar decisiones. Se alteran el sueño, el apetito, el deseo sexual, nuestra mente se invade de ideas de minusvalía, autodesprecio y culpa. Pensamos ser merecedores de castigo y hasta de la muerte y nos invade la angustia. La boca se seca, la digestión se altera, nos sentimos cansados con pequeños esfuerzos, no rendimos en el trabajo y hasta las actividades habituales se vuelven una misión imposible.         

La depresión no es un indicio de debilidad voluntaria, sino una enfermedad, tal como el asma o la diabetes, que debe ser tratada por el médico. Puede ser la consecuencia de un estrés crónico, de un factor hereditario o de la constitución psicológica vulnerable de quien la padece (por ejemplo, por baja autoestima, pesimismo o estrés). También influyen los factores ambientales (Una pérdida, enfermedad, una relación difícil y problemas económicos, entre otros).

Se  estima  que un 20% de las personas sufre una depresión en algún momento de su vida y en las mujeres puede llegar a un 25%. La depresión es una enfermedad insidiosa, altamente recurrente, frecuentemente crónica, que no tiene en cuenta sexo, edad, raza ni religión. De no ser tratada a tiempo, conlleva a tener consecuencias mentales, físicas y sociales severas, pues los síntomas pueden durar meses o años, agotando seriamente la calidad de vida de quien la padece.

La depresión se relaciona con una alteración del eje hipotálamo - hipófisis - suprarrenal, que parcialmente explica la alta frecuencia en la mujer de episodios depresivos en el posparto, la menopausia; en los períodos premenstruales y los originados por el uso de anticonceptivos y el estrés crónico. De hecho, las mujeres consultan al médico por sus síntomas depresivos más frecuentemente que el hombre.

En el hombre los episodios depresivos suelen aparecer más tardíamente, con un pico máximo hacia la quinta década de la vida y pueden estar enmascarados por el abuso de alcohol y de drogas.

Las alternativas terapéuticas incluyen, entre otras, la psicoterapia, la farmacoterapia con medicamentos antidepresivos y para casos muy severos, la terapia electroconvulsiva.

Los antidepresivos son medicamentos diseñados específicamente para corregir la alteración de los neurotransmisores que están implicados en la génesis de la enfermedad depresiva. Producen mejoría entre la tercera y la sexta semana de iniciado el tratamiento y es por eso que muchas personas lo abandonan al pretender una resolución inmediata de los síntomas.

Igualmente, es importante en este contexto el apoyo de familiares y de amigos para la pronta recuperación y es por eso que, quien es cercano a una persona que está sufriendo de depresión, no debe acusarla de fingir una enfermedad o de ser perezosa ni esperar que salga súbitamente del estado depresivo, sino ofrecerle apoyo emocional, con comprensión, paciencia y afecto, para escucharla sin menospreciar lo que expresa, ya que por lo general las personas que nunca han sufrido una enfermedad depresiva no comprenden claramente sus efectos.

Tampoco se deben ignorar las ideas suicidas, es muy importante expresárselas al médico tratante, pues dan un indicio de la severidad del cuadro. Es parte del apoyo el poder ayudarle a obtener un diagnóstico y tratamiento apropiados, como también supervisarlo y orientarlo para que tome los medicamentos que el médico psiquiatra le haya formulado.

La persona que esté presentando una depresión debe comprender que sentirse mejor le va a tomar un tiempo, entre ocho y diez semanas, por lo tanto no es conveniente que se  fije objetivos difíciles ni que asuma grandes responsabilidades. Más bien se trata de establecer prioridades y de hacer lo que pueda y como pueda. Eso sí, se recomienda que no tome decisiones fundamentales como renunciar al trabajo, casarse o divorciarse hasta que haya superado la depresión. Es conveniente que participe de alguna actividad que le guste, que practique algún ejercicio y sobre todo, que  no se culpe por no estar animado. Los pensamientos negativos son síntomas de la enfermedad y desaparecerán en cuanto mejore. Tratar de estar acompañado de otras personas suele ser mejor que estar solo.

Pero el mayor logro es ver este momento, aparentemente triste de la vida, como una oportunidad de crecimiento, de cambio, de autoobservación y aprendizaje.

FUENTES:

Tratado de Psiquiatría, de Julio Vallejo Ruiloba y Carmen Leal Cercós, Editorial Ars Medica, 2005.

Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV), Ed. Masson S.A. El verdadero MIlagro, Galo R. Salvador, Ed Produmedios, 2008