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Bogotá D.C. 20 de mayo de 2012

ISSN 2145-7999

Cronología de la literatura colombiana

Cronología de la literatura colombiana


Bogotá, Colombia, 2 de agosto de 2009

Por KATERINE JAIMES PEÑA


Este es el primer artículo de un serial de do entregas, que busca informarlo sobre las principales corrientes literarias y la manera en que se han presentado en Colombia. En el próximo texto abordaremos la literatura contemporánea, que incluye el papel desempeñado por el nobel Gabriel García Márquez.
  

La historia de la literatura colombiana, como la de todo país colonizado, es compleja y difícil de delimitar. Al constituirnos en un país híbrido, nuestras mimas raíces son difíciles de definir, por esta razón, en la actualidad se plantea la necesidad de buscar nuestra identidad. Sin embargo, eso es otro tema que abordaremos en el futuro.

En el presente escrito lo que queremos es visualizar lo que de nuestra producción literaria se conoce.

Para este prometido, acudiremos a la ayuda del director del programa de Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana, Jaime Alejandro Rodríguez. De igual manera, usaremos lo plasmado en la Enciclopedia  de Colombia.

Como bien escriben los autores de este documento de nuestra historia, los primeros textos colombianos de los que se tienen conocimiento fueron escritos por europeos. “La mayoría de ellos se trataban de informes o noticias dirigidas a España sobre lo que sucedía en América. Se les conoce como las crónicas de la colonia y abarcan desde la mitad del siglo XVI y buena parte del siglo XVII”.

Algunos de los autores de estas obras son Gonzalo Jiménez de Quesada, los franciscanos Pedro de Aguado y Esteban de Asencio, el agustino Jerónimo de Escobar, el oidor Francisco Guillén Chaparro y el capitán Bernardo Vargas Machuca, entre otros.

En esta misma enciclopedia, citando al crítico Eduardo Camacho Guizado, se señala que hasta finales del siglo XVI no aparecerán las primeras obras literarias y “éstas recibirán el calificativo de literarias solo en parte, por algunos elementos que contienen, pero no por su sentido general; así, Camacho Guizado prefiere hablar de obras con intención literarias”.

En 1532 y 1534 el rey Carlos V promulga dos disposiciones legales, según las cuales se prohíbe la redacción, publicación y circulación de libros de ‘imaginación pura’ en las colonias americanas. Así como la libre circulación de literatura fantástica proveniente de Europa (El Quijote de Cervantes llega al Nuevo Reino de manera clandestina).

Por eso, la crónica ocupa un lugar primordial en la que más tarde sería Colombia. De ahí, que los escritores son recopiladores de sucesos históricos y producen obras que son un fiel de su contexto histórico.

Por ejemplo, se considera que Juan de Castellanos, nacido en Alanís, Sevilla, sería el iniciador de la poesía colombiana. Sin embargo, son las aventuras de los conquistadores y pobladores del Nuevo Reino los que entran a imponer su papel en los relatos poéticos.

La ilustración

Según la Enciclopedia de Colombia, esta corriente del pensamiento se gesta en Europa y pone en duda no sólo el viejo orden social y político, sino también los preceptos de la fe y establece métodos de investigación más objetivos y científicos.

En España la ilustración se da como un proceso transformador de la sociedad y de la política. Se siente un aire de apertura y modernización en el país. Se comienza a ver el nuevo continente de manera diferente y se despierta un interés científico, histórico y social, que da paso a un espíritu crítico que empieza a cuestionar el esquema colonial.

La mayoría de los escritores de la ilustración siguen, en su mayoría, los preceptos del neoclasicismo, consignados en la poética de Boileau. "García Mafla señala que  por encima de la creación literaria prima la erudición, lo científico. Lo fantástico y lo imaginario quedan en segundo plano frente a lo científico. Sin embargo, este siglo es definitivo, porque se sientan las bases de una ‘posterior literatura original’.  (Página 672).

El periodismo

Es en el siglo XVIII, cuando se consolida la producción periodística. Esto, según la Enciclopedia de Colombia. En esta época la producción literaria fue muy escasa, pero con el género del periodismo la sociedad inicia un reconocimiento de lasparticularidades que la diferencias de la europea.

“Existen tanto escritos escuetos, cuyo único interés es educar, pero también existen algunos con intención literaria, que tienen como objeto el divertimento, la crónica social y el dato escueto que son los que se priman”.

Las letras de la emancipación  y las tertulias literarias 

Este momento de la historia de la literatura colombiana hace referencia a aquellos escritores que produjeron entre 1817, año en que se clausura la expedición botánica, y 1830, momento en el que se implanta definitivamente el romanticismo en Colombia. (Además, muere Simón Bolívar)  

“Para García Mafla, estos escritores se encuentran entre el neoclasicismo y el romanticismo, que ya había cobrado vigor en Europa. Se regían por las pautas estilísticas del siglo anterior (neoclásico), pero su existencia reclamaba una pertenencia al romanticismo: la historia y la situación geográfica del país parecían propicias para el romanticismo. La escasa producción de este periodo evidencia la necesidad de ordenar el espíritu, una vez terminada la guerra de Independencia, para poder pensar en la literatura”.

Algunos de los escritores de la emancipación son: José Acevedo de Gómez, quien prefiere una línea más conservadora y encuentran raíces en el ámbito colonial. (1803-1861).

De otro lado, algo similar a los salones literarios de París y de España, nacen en la entonces Santafé las tertulias literarias. Ellas permitieron el nacimiento de un pensamiento crítico. “Funcionaron principalmente entre 1780 y 1810”.

En alguno de ellos, el tema central era la política, en otros era la literatura. En ellos, se destacaban los clásicos y la literatura jocosa,

Costumbrismo y realismo

Hacia 1830 se inicia la publicación de cuadros y artículos sobre las costumbres, que aparecerán en los diarios y posteriormente, exactamente 15 años después, son publicados. De manera rápida, esta narrativa integra novelas, poesía, pintura y teatro. Es considerada una de las manifestaciones más auténtica de nuestras artes.

Es importante aclarar, como se señala en la Enciclopedia Colombiana, que el romanticismo y el costumbrismo en Colombia son de aparición casi contemporánea, aunque se diferencian por su estética y visión del mundo. “Mientras que en los románticos predomina el lirismo y la emoción, los costumbristas rehúyen de lirismo para concentrarse en la descripción externa y objetiva… Incluso en las novelas en que el narrador usa la primera persona, el yo, que para los románticos sería la expresión de una subjetividad, se convierte para el costumbrismo, en un testigo objetivo de la realidad”.

Manuela, una novela del escritor Eugenio Díaz, es considerada la fundadora de la novela costumbrista. Fue publicada en 1858 y es una representación de todo el país, en la medida en que describe una nación en la que persiste la economía de tipo colonial.

El romanticismo

Según la Enciclopedia de Colombia, esta corriente surge en Europa como una reacción al clasicismo, hasta ser abanderado de los ideales libertarios surgidos de la Revolución Francesa. “Encuentra sus antecedentes en dos corrientes anteriores, que se dieron en el siglo XVIII: EL Sturn und drang alemán y el pre-romanticismo inglés” (Página 679).

Según los autores de este texto, en los autores de esta corrientes existe una marcada tendencia al misticismo y el ocultismo, el artista busca refugiarse en la naturaleza…se cultiva un culto hacia lo horrible y lo grotesco, descubriendo lo patético de lo feo, hay una marcada inclinación hacia la melancolía, los enigmas de la muerte, lo nocturno, la luna y el amor desgraciado. Se experimenta una angustia latente por el cotidiano vivir de las ciudades y aparece la mujer o el hombre fatal”.

De igual manera, se busca la exaltación y justificación de las pasiones. Se vive una absoluta apatía por lo real; el creador omnisciente de su realidad rechaza el presente para refugiarse en un futuro utópico, sustituye la lógica por el sentimiento y el individualismo. Aparece la figura del otro yo. El hombre se siente un desconocido, un extraño, un forastero de sí mismo.

Entonces, el romanticismo que llega a América de forma tardía despierta una verdadera pasión por la literatura. La Emancipación podía considerarse acorde con el movimiento romántico y quienes lo protagonizaron encarnar el héroe romántico.

Eduardo Camacho Guizado afirma “Los escritores del romanticismo son los primeros de quienes se puede decir, en rigor, que son colombianos. La literatura colombiana en sentido estricto comienza…por los años 1830.”

En cuanto a la prosa romántica colombiana, señala la Enciclopedia, que resulta ser más erudita que crítica. “Los escritores también fueron pensadores, políticos, legisladores o simplemente militantes. La literatura se concibió como un hecho estrictamente social y pedagógico. En su mayoría son más bien imitaciones estilísticas de las corrientes europeas, pero es en la novela donde en romanticismo encuentra su mayor y más genuina expresión. Este género cultivado por casi todos los escritores del siglo XIX, se dividió en la novela sentimental o idílica, novela histórica, novela social y novela costumbrista o de reconstrucción de leyendas”.

Rafael Pombo (1833-1812), coronado en 1905 como poeta nacional, vivió dedicado con exclusividad a las letras. Exabruptos poéticos es el título bajo el cual fueron publicados sus primeros poemas. Otro de los autores románticos es Jorge Isaac, autor de María, considerada la  gran novela romántica.

El modernismo

En el siglo XIX ocurre la Guerra de los Mil Días (Lucha entre liberales y conservadores) y el país pierde su poder sobre Panamá. Sin embargo, pese a ser una época turbulenta, es decisiva para la literatura.

Será que esto demuestra que en épocas difíciles el arte es más productivo. El caso es que “Los escritores por el sentimiento de malestar, escepticismo y vergüenza, buscan otras formas estéticas, lo que dio paso a la escuela artística y literarias del modernismo.  Uno de los movimientos más productivos de nuestra literatura”.  

Para entonces, el romanticismo y el costumbrismo eran tendencias obsoletas y los escritores sentían la necesidad de cambio. “El panorama poético se divide en dos grandes tendencias: los positivistas y los modernistas. Las primera de ellas…buscaba la conciliación entre el arte y los avances de la ciencia, a la que se consideró como un nuevo Dios.  La segunda tendencia anuncia la ruptura entre el artista y la sociedad de su tiempo”. (Página 690)

Debido a que se debe dejar de lado los temas caducos, la poesía trata en este tiempo temas como: la historia natural, la ciencia y las grandes cuestiones humanitarias.

“Según Rivas Groot, el poeta no puede permanecer ajeno a la ciencia y a la poesía, sino que debe hacer una síntesis de lo encontrado por la ciencia. Es decir, no abandonar su papel pedagógico y divulgador de conocimiento. Además, debe ser especialmente sensible a los asuntos sociales como a la opresión de los pueblos. Será cantor del progreso material, defensor de los miserables y sacerdote de lo ideal”.